Gigantes bajo tierra construyen el Metro de Quito

  • El Metro de Quito es el mayor proyecto de movilidad que la ciudad haya emprendido en su historia y tendrá un enorme impacto en el funcionamiento de la capital al constituirse en la columna vertebral del sistema público de transporte. Bajo tierra, las protagonistas de su construcción fueron tres máquinas TBMs.

La vida de los habitantes de Quito cambiará con el Metro. Se podrá recorrer la urbe de sur a norte y viceversa en solo 34 minutos. Metro de Quito devolverá el tiempo libre a los quiteños mientras se convierte en la columna vertebral del sistema de transporte público de la ciudad.

Con una extensión de casi 23 kilómetros, la Línea 1 del Metro de Quito es una de las grandes obras de infraestructura que se construyen en Latinoamérica. 15 estaciones subterráneas de 150 metros de largo, conectarán en sólo 34 minutos la ciudad de sur a norte, desde el sector de Quitumbe hasta El Labrador.

Una vez en funcionamiento, la línea 1 de Metro transportará a 400 mil pasajeros por día (25% del total de la población de la ciudad) en los 18 trenes que iniciarán operaciones. El tiempo de transporte se reducirá aproximadamente en tres horas para quienes recorren la ciudad en transporte público”, destacan a Revista Carreteras Pan-Americanas, desde la Empresa Pública Metropolitana Metro de Quito (EPMMQ).

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Tuneladoras

El túnel del Metro de Quito fue construido con la técnica de tuneladoras o TBM (Tunnel Boring Machine por sus siglas en inglés), para lo cual se emplearon 3 máquinas del tipo EPB (escudo con presión). “La Guaragua”, “Luz de América” y “La Carolina”, cuyos nombres fueron elegidos por la ciudadanía quiteña.

“Las tuneladoras son fábricas rodantes que utilizan la más alta tecnología no solo en la excavación y vaciado de tierras, sino que simultáneamente van recubriendo el túnel con los anillos de hormigón armado que se producen en las plantas de dovelas ubicadas en el norte y sur de la ciudad”, detallan desde la EPMMQ

Las tuneladoras ejecutaron un total de 19,2 km, mientras que el resto de la línea fue construido con el método de pantallas. Las tres máquinas realizaron los siguientes tramos: La Guaragua: tramo El Labrador – La Alameda (7,5 km); Luz de América: tramo Solanda – La Alameda (8,1 km) y Carolina: tramo Solanda – Pozo de extracción entre la Morán Valverde y Quitumbe (3,6 km).

La excavación y construcción del túnel tomó 22 meses en total, sin incluir el montaje y desmontaje de las máquinas. El uso de tuneladoras tipo escudo con presión de tierras en el frente “permite tener, por un lado, el frente de excavación contenido por la presión de tierras que ejerce la EPB y, por otro, poner el revestimiento definitivo dentro del propio escudo metálico de la tuneladora. De esta forma, siempre que la operación de la máquina sea la adecuada, se minimiza la inducción de asentamientos en superficie con lo cual se tiene a los trabajadores del túnel permanentemente protegidos”, comentan desde la EPMMQ.

El control de asentamientos en superficie es especialmente importante en un entorno urbano densamente poblado, donde la admisibilidad de movimientos es muy pequeña. En el caso de Quito, este control de asentamientos ha sido definitivo para decidir pasar por el Centro Histórico con tuneladoras, habiéndose producido movimientos mínimos (de 1 a 3 mm) en la ejecución de dicho tramo de túnel.

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Construcción de túneles

La Línea 1 del futuro Metro de Quito recorre el subsuelo de la ciudad en sentido Norte-Sur, desde los 2.700 m.s.n.m a los aproximadamente 2.930 msnm.

En la ejecución de los túneles se emplearon tres tipologías. Uno de ellos es el túnel de la línea principal de sección circular de 8,43 m de diámetro interior, con capacidad para vía doble, que compone 20 de los 23 km que conforman el túnel, ejecutados con 3 tuneladoras de suelo tipo EPB de 9,37 m de diámetro de excavación que colocan anillos de hormigón armado de 1,5 m de longitud y 32 cm de espesor, con el diseño antisísmico que requiere la calificación de la zona en que se inscribe el área urbana de Quito.

El túnel entre pantallas (sistema top-down), que conforma los 500 m previos a la zona de talleres y cocheras que se encuentra en superficie. Este tramo se ha ejecutado con el mismo sistema que las 15 estaciones de la Línea, de forma que en primer lugar se ejecutan las pantallas perimetrales, y a continuación la losa de superficie y posteriormente se inicia la excavación y extracción de tierras al amparo de la losa de superficie y posteriormente se repite la secuencia con las posibles losas intermedias situadas a distintas alturas hasta la contra bóveda.

Finalmente, la ejecución de galerías bajo el sistema de mina clásica. “Con este procedimiento se han ejecutado aproximadamente 2.150 metros de galerías de diferentes secciones correspondientes a reposición de grandes colectores (1.020 m), túnel peatonal de acceso a la estación de San Francisco (266 m) y galerías de acceso de pozos de ventilación, pozos de bombeo y salidas de emergencia (860 m aproximadamente)”, señalan desde la entidad quiteña.

Se espera que en 2021 empiece a operar la mayor red de transporte subterráneo del país. En la actualidad, la construcción se encuentra en un 98%.

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Mejoramiento terreno

Otro de los retos técnicos del proyecto era sortear con éxito las características del suelo quiteño. Atendiendo estas consideraciones, entre octubre de 2010 y junio de 2011, se efectuaron estudios de factibilidad en base a análisis geotécnicos y geológicos. Se confirmó lo que los estudios de factibilidad habían previsto, que los terrenos de Quito -especialmente aquellos hasta 50 metros de profundidad- eran bastante favorables para la perforación de túneles.

Como el trazado del Metro pasa por zonas pobladas, se consideraron medidas de mejoramiento del terreno y de actuaciones en las edificaciones o infraestructuras existentes, con el fin de limitar los movimientos potencialmente inducidos por la ejecución de la excavación.

 

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